5 formas de petarlo con tu Fly Banner!!

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Un fly banner es para siempre… Y más útil que un diamante.

Un fly banner es para toda la vida. Que sí, que sí, que si encargaste uno para un evento y luego no supiste cómo reutilizarlo o crees que no son para tu negocio, te proponemos cinco formas para petarlo y enamorar con ellos.

1. Like a boss.

No hay nada mejor que llamar la atención. Eso lo sabes tú, lo sabemos nosotros y lo sabía Lady Gaga cuando se puso su archiconocido vestido de carne cruda. Ser original es una forma infalible de decir “¡Eh! ¡Estoy aquí!” – y que te hagan caso-, así que deja volar tu imaginación y convierte tu fly banner en la mejor herramienta de marketing.

2. El efecto ¡guau!

Y seguro que Laura se casó con él. Puede que tuviera claro que se iba a casar con él aunque se lo pidiera en el sofá de su casa mientras hacía zapping, pero de lo que estamos convencidos es de que Laura llamó por teléfono a su familia, lo escribió en el grupo de Whatsapp de sus amigos, subió una foto a Instagram, escribió un tuit, publicó un post en su muro de Facebook… E incluso puede que lo hiciera público en Tinder, quién sabe.

3. Sé lo más del evento.

Cada vez que vas a un congreso o una feria te encuentras con la competencia al completo y lo sabes. Saludas, sonríes, haces un par de chistes… Y luego preguntas a todos los dioses por qué nadie se para en tu stand si eres el que tiene la propuesta más genial del evento. Pero, ¡ay, alma de cántaro!, ¿te habías parado a pensar que quizá no se te ve lo suficiente? ¿Cuántos pares de ojos verían tu logo si lo plantas en un fly banner vistoso? Puede que tu empresa sea pequeña, pero tienes la oportunidad de que sea La Más Grande.

4. La primera impresión es la que vale.

Los carteles en la puerta de tu local son la primera forma de saludar a tus clientes, pero, ¿cómo lo haces? Una cartulina pintada con rotulador, un letraro en comic sans, una pizarra ilegible… Cualquier saludo mal ejecutado puede suponer una primera impresión desastrosa. Imagina un apretón de manos flojo, un “hola” con mal aliento o un tartamudeo nervioso ¿Quieres esa imagen de marca para tu negocio?

5. Volando voy…

Y para terminar, notición (redoble de tambores): Puedes hacer todo esto desde cualquier lugar. Montar y desmontar un fly banner es lo más fácil del mundo. Más incluso que cocer pasta y que no sobre ni un espagueti… Ah, no, espera, ¡que es infinitamente más fácil que eso! Tampoco te decimos que te lo lleves a recoger a los niños al cole, a hacer la compra o a las comidas familiares de los domingos, pero ya nos entiendes.

Alucinante, ¿verdad? Pues no esperes más y habla con nosotros. No somos Rocío Jurado, pero podemos aconsejarte mejor.